Enero 2006, pues eso..

Pues eso,

26 de enero 2006

Estoy en fécamp y en el café wifi, acabo de terminar mi chocolate con nata. Fuera hace frio, creo que vamos tener nieve esta noche. Casi es de noche ya son las seis y algo y ya no hay luz del sol.
Llegué anoche muy tarde, a las una y media, después de cuatro días de trabajo de mediana intensidad, diría, pero que a pesar de ello me han cansado bastante. Hoy, pues, recuperando y haciendo poca cosa.
Decidí escribir directamente en mi ordenador si por casualidad lo tenga a mano y ya olvidarme de mis cuadernos un poco. Me digo que voy evolucionando respecto a la escritura y mi vida que en ella describo. Siempre queda la posibilidad de imprimir lo que he tapado en el disco duro y guardar algo de non virtual de ello aunque lo veo difícil considerar la escritura como algo de non virtual.
Mañana vienen librar la cama de Elisa, puede que por la mañana muy temprano. También he hecho una cita con una persona de GDF para averiguar el buen funcionamiento de la instalación de gas.
Había olvidado que iba al club de tenis para ver a el profesor allí y hablar de cómo jugar y con quien y tal. No sé si tengo energías para hacerlo. Mas bien tengo ganas de volver a casa hacer de comer y ver un dvd antes de acostarme muy pronto.

28 de enero

Otra vez en fécamp y ahora en el café “les arcades” tomando un chocolate caliente. Hace frió fuera, algo por debajo cero supongo. Son las seis casi y está anocheciendo.
Hoy es sábado y por fin he empezado seriamente a dibujar. Trabajé el gran dibujo de un lámpara mural y su reflejo en un espejo.
Siempre ocurre igual después de unas horas de intensa concentración, si creo que se puede decir, ya no veo muy bien donde voy con el dibujo o el cuadro. Al principio me pareció muy claro pero poco a poco dibujando pierdo el rumbo. No es que ya me desconcierta mucho conozco desde tiempo este fenómeno pero resulta un poco frustrante ya que al empezar pienso que puedo terminarlo pronto y así todos los otros dibujos que aún me quedan por terminar y resulta que no que sigo en lo mismo de siempre. Bueno, diciendo eso, me parece que algo está cambiando en mi manera de abordar mi trabajo y creo que voy por un camino más libre ahora. No me siento tan atrapado en mi propia manera de concebir mi obra. Lo veo todo posible, ni hay un método y puedo apropiarme muchas cosas aún, nada es fíjo y sobre todo me permite pensar que todavía puedo llegar a un resultado muy bueno, sin renunciar a lo personal que ya forma parte de mi idioma pictórico.
Parece que quizás estoy hablando por hablar pero la verdad es que intento realmente decir lo que estoy experimentando. Será que soy muy mal escritor y más en castellano.
Estoy seguro de que cuando vuelvo luego y miro lo que he hecho las cosas serán más claras y veré hasta qué punto he progresado con el dibujo, puede que incluso seré muy contento y que de nuevo pienso que voy terminarlo pronto. Es cierto de que es algo que me es preciso en estos momentos. Lo mismo ocurre con la escritura, mi sitio y demás cosas que intento llevar a cabo en mi vida.
Pensé hablando de pintar y tal que viendo a las chicas aquí en las calles y los bares que con ellas ya no pinto nada. Como si todo es otro mundo ya no recuperable por mi.
Me dio tranquilidad este pensamiento, más que tristeza. Me parecía que me he ocupado demasiado de chicas y mujeres en mi vida por finalmente quedarme huérfano cada vez.
Pensé encontrar algún tesoro cada vez pero poco a poco me voy enterando de que solo son unas personas más llevando consigo las mismas características, las mismas banalidades etc. La belleza que supuse en ellas solo sale en algún momento y en el momento mismo en que yo la veo, o en el mejor de los casos cuando me doy cuenta, es decir dentro de mi, ocurre en películas en música y canciones pero raras veces con las mujeres en la vida real.
Seguramente otra vez me equivoco pero eso es lo que hay por el momento. Lo que me gusta en la relación con Elisa es que ella no está por nada en eso de belleza ni de romanticismo.
Sus prioridades están en otra parte y sobre todo en partes escondidas.
Esta noche, pues, me quedo aquí. No trabajo ni tengo partido de fútbol (anulado por frío), solo tengo un partido de tenis con Philippe d Aram por la tarde. Sin duda me iré por el medio día mañana.
Creo que dormí muy bien en la nueva cama (de Elisa) y si esta noche pasa igual y que tendré ganas seguro continuaré el dibujo de hoy.
Elisa parece estar de mal humor. Me imagino como lo dice ella por lo de trabajar demasiado pero al mismo tiempo sospecho, no sé porqué, que se esta hartando de nuestra relación. Me confunde su falta de entusiasmo al teléfono. Sin darme cuenta me pongo de nuevo a hacer lo que puedo para darle ánimos pero no hay reacción por su parte. Y no me gusta tener siempre este papel. Parece que todo va perdiendose en un pozo sin fondo. No hay ninguna gloria en ella es como si no fuera pertinente que no me entiende como agua sobre la espalda de un pato además un pato que no pidió agua a quien no le guste el agua ni siquiera. Algo así, y a mi eso me vacía. Me deja sin fuerzas y al final sin ganas del todo.
He de irme del café. Aún hay gente pero es la hora de cerrar; casi las siete de la tarde.
– Hasta pronto, tio.

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